Celebración Ecuménica

Presidida por el Santo Padre Juan Pablo II con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomé I

Basílica Vaticana, 27 de noviembre de 2004
Entrega de las reliquias de los Santos Gregorio Nacianceno y Juan Crisóstomo

San Gregorio Nacianceno

San Gregorio Nacianceno, arzobispo de Constantinopla y doctor de la Iglesia, llamado «el Teólogo» por los orientales, murió en torno al año 390. Fue sepultado en su pueblo natal, en las cercanías de Nacianzo (Capadocia, en la actualidad Turquía), donde se había retirado para dedicarse a la vida contemplativa.

Posteriormente, sus restos mortales fueron llevados y venerados en Constantinopla. El traslado de las reliquias a Roma está íntimamente vinculado a la historia del monasterio de las benedictinas de Santa María en el campo de Marte y del anexo oratorio de San Gregorio «de Nacianzo».

Según la tradición, las veneradas reliquias fueron traídas a Roma por algunas monjas bizantinas de Santa Anastasia en Constantinopla, para evitar las persecuciones iconoclastas de los emperadores León III y Constantino V en el siglo VIII.